| Doñana, hija de Esperanza y JUB, murió el pasado Domingo, 20 de mayo, a los 40 días de edad. La muerte tuvo lugar a raíz de una pelea espontánea con su hermano de camada, Dátil. Nada más comenzar la pelea, que fue iniciada por el macho, Esperanza intervino, intentando separar a ambos cachorros. Durante sus intentos de separación, Esperanza no supo controlar sus fuerzas, asestando fuertes mordiscos sobre el tórax de la hembra, lo que le provocó heridas graves que la condujeron a una muerte rápida. Los técnicos del equipo de cría acudieron de inmediato a la zona donde se estaba produciendo la pelea e intentaron separar a los tres ejemplares, lo que consiguieron trascurridos ocho minutos desde el ataque inicial. Aunque se hizo todo lo posible por recuperar a Doñana, su corazón dejo de latir a los pocos minutos. La necropsia reveló que el cachorro presentaba cinco costillas partidas y varias perforaciones en pulmón, aparte de otros traumatismos de menor gravedad. El examen detallado de las imágenes grabadas, junto a las lesiones encontradas en la necropsia, denotan que fue la madre quien, accidentalmente, en su intento de separar a los cachorros produjo las lesiones que condujeron a la muerte súbita de Doñana.
Es importante destacar que Esperanza fue criada a biberón y que durante su desarrollo nunca tuvo la oportunidad de socializar con otros congéneres. Aunque a lo largo del tiempo ha aprendido a relacionarse adecuadamente con otros linces (tanto con machos como con sus propios cachorros), siempre ha presentado comportamientos anormales. Como madre, Esperanza siempre ha sido muy atenta con sus retoños, aunque más brusca en su trato hacia ellos que las otras hembras que han criado en el ámbito del programa de conservación ex-situ. Durante la pelea que se desató el pasado domingo, la reacción de Esperanza por intentar separar a sus cachorros fue buena, pero no supo medir sus fuerzas durante sus intentos por romper la disputa.
Desde el episodio entre Brezo y Brezina, los técnicos del Programa han logrado aplacar peleas entre cachorros en cinco ocasiones distintas; tres de ellas en este mismo año. El triste caso de Doñana reafirma la importancia de que los cachorros que nazcan dentro del programa ex–situ aprendan a socializar con otros congéneres desde su nacimiento, lo que implica un manejo especial hacia aquellos cachorros que, por abandono u otras causas, tengan que ser criados a biberón. El Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico es una herramienta de apoyo a los esfuerzos por recuperar al lince en la naturaleza, y su meta final es criar linces sanos (desde el punto de vista físico y psicológico) que sean aptos para programas de reintroducción.
Los técnicos del Centro de Cría de El Acebuche quieren expresar su sincera gratitud a los técnicos del Zoobotánico de Jerez por su constante apoyo, incluyendo la ayuda prestada durante el episodio aquí mencionado, y por su importante contribución a la conservación del lince ibérico. |