
La meta principal de los programas de cría en cautividad cuya finalidad
es la recuperación de una especie en peligro de extinción
es proporcionar un número suficiente de animales sanos para ayudar
a restaurar la especie en la naturaleza. Al mismo tiempo, estos programas
sirven para mantener una reserva de animales como salvaguarda frente a una
posible extinción hasta que las condiciones de tamaño y viabilidad
de la población silvestre hayan sido restauradas. Para contribuir
a alcanzar esta meta, a parte de atender las necesidades de espacio, nutrición,
y etológicas de cada individuo, es preciso contar con un buen manejo
genético y demográfico de la población cautiva. A menos
que todos los aspectos que conforman un programa de cría sean dirigidos
de manera correcta no se podrán alcanzar los objetivos de conservación.
Si el manejo demográfico y genético no es óptimo, los
programas de conservación serán más costosos, se producirán
retrasos en la consecución de los objetivos, y en último caso,
se podría producir la extinción de la especie en cautividad.
El manejo genético óptimo de una población cautiva se logra aumentando rápidamente su tamaño hasta un límite que estará determinado por el número de ejemplares que se considere idóneo para mantener la variabilidad genética estipulada para la especie en cuestión. Una vez alcanzado este límite, la máxima eficacia se consigue estabilizando el tamaño de la población. Para ello es preciso acompasar la producción de ejemplares con las necesidades de los programas de reintroducción, y con las del propio programa de cría, que requiere sustituir a los individuos post-reproductores. El manejo genético y demográfico ha de ir acompañado de un buen manejo etológico con el fin estimular las conductas naturales en los individuos cautivos procurando que, desde un principio, todos los ejemplares nacidos en cautividad tengan el potencial de sobrevivir en la naturaleza.
En el caso del lince ibérico, el programa de conservación ex-situ se plantea como una herramienta de apoyo al programa de recuperación de la especie, y sus objetivos primordiales incluyen la conservación del máximo de variabilidad genética existente actualmente en la naturaleza y la producción de un número suficiente de ejemplares para su reintroducción futura en las áreas de distribución histórica de la especie.
El programa de cría para la conservación del lince ibérico plantea dos metas principales:
1. Establecer una población ex-situ de lince ibérico, viable desde el punto de vista sanitario, genético y demográfico, que permita el desarrollo de técnicas de reproducción natural y asistida, y
2. Preparar ejemplares de lince ibérico, adecuados desde un punto de vista etológico, sanitario, reproductivo y genético, para su reintroducción en áreas de distribución histórica.
Para alcanzar estas metas se plantean unos objetivos generales, de cada uno de los cuales se desgranan una serie de acciones específicas. Asimismo, se plantean unos objetivos específicos, cada uno asociado a las disciplinas de manejo, genética y demografía, reproducción, aspectos sanitarios, reintroducción y sensibilización.