Web del Programa de Conservación Ex-Situ del Lince Ibérico

Reintroducción

Se entiende por reintroducción el intento de establecer una especie en un área que fue en algún momento parte de su distribución histórica, pero de la cual ha sido extirpada o de la cual se extinguió Para los fines de este Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico, emplearemos el término “reintroducción” para referirnos a animales nacidos en cautividad, y “translocación”, cuando hablemos de animales nacidos en estado silvestre. El término “reforzamiento” lo utilizaremos para referirnos a la reintroducción o translocación de animales en áreas donde ya existe una población de la especie en cuestión.

Durante la última década, las reintroducciones y translocaciones se han utilizado como herramientas de conservación para establecer poblaciones silvestres de especies amenazadas. Muchos programas de recuperación de especies amenazadas han utilizado la cría en cautividad como herramienta para producir animales destinados a ser reintroducidos. Aunque muchos de estos programas están teniendo un impacto positivo en la conservación de especies emblemáticas (Ej. turón de pies negros, tití leonado, y oryx de Arabia, entre otros), está demostrado que la producción de animales nacidos en cautividad para la conservación in-situ es una técnica más costosa y logísticamente compleja que la translocación de animales silvestres. Sin embargo, las translocaciones suponen extraer un número considerable de ejemplares adultos (o subadultos) de la naturaleza, con el posible impacto que esto puede tener sobre las poblaciones silvestres de las que se extraen los ejemplares. Este riesgo hay que tenerlo en cuenta si se desea establecer una nueva población en un área donde ya ha desaparecido la especie, objetivo que necesita una mínima “masa crítica” de fundadores para establecer esta nueva población. Con una buena producción de linces cautivos adecuadamente entrenados para maximizar sus probabilidades de supervivencia, evitaríamos la necesidad de extraer muchos individuos del campo para establecer nuevas poblaciones o reforzar las ya existentes en el caso que esto se considerase necesario. Tanto las reintroducciones como las translocaciones tienen ventajas y desventajas, por lo que se recomienda hacer un estudio comparativo para ver qué vía – o qué combinación de opciones— resultaría más apropiada para la conservación del lince ibérico.

Antes de realizar cualquier reintroducción/translocación hay que hacer un detallado estudio de su posible viabilidad (consultar los “Criterios para Reintroducciones” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Uno de los requisitos fundamentales es la realización de Estudios de viabilidad del hábitat que demuestren que han desaparecido las causas que motivaron la extinción y que este sea de suficiente calidad para establecer una población viable; es decir un área de tamaño adecuado para mantener una población de la especie en cuestión y donde esté garantizado que las razones que causaron la extinción local de la especie ya no estén ejerciendo su efecto.

Es importante resaltar que las reintroducciones y translocaciones han de llevarse a cabo de modo científico. Estas técnicas de conservación son multidisciplinarias y han de recibir el consejo y apoyo de ciencias como la ecología, veterinaria, etología, fisiología, al igual que la sociopolítica y las ciencias de la información. Tanto durante la fase de desarrollo como la de ejecución del programa, han de existir protocolos detallados que documenten objetivos, procedimientos y responsabilidades (individuales y de organizaciones). Si los resultados de la evaluación indican que la reintroducción del lince ibérico no es recomendable en el área propuesta, habrá que determinar qué elementos son los que fallan y qué medidas hay que impartir para solventarlos.