PROGRAMA DE CONSERVACIÓN EX-SITU DEL LINCE IBÉRICO
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10 años del nacimiento de la primera camada

Se cumplen 10 años del nacimiento de la primera camada de lince ibérico nacida en el programa de cría en cautividad de esta especie.

2015-03-29

En una fresca madrugada del 28 de marzo de 2005, hace ya 10 años, en un recinto del centro de cría del lince ibérico de el Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana, la hembra Saliega está a punto de protagonizar uno de los hitos más relevantes en el ámbito  de la conservación natural de los últimos tiempos: dar a luz a la primera camada de lince ibérico del programa de cría en cautividad de esta especie críticamente amenazada.

 

Por las cámaras ubicadas en el exterior de su instalación, se atisba con dificultad el interior de la trueca donde está refugiada Saliega. Los nervios y la tensión  mantienen contenida la alegría en el equipo humano que sigue con atención el proceso desde las oficinas del centro de cría a través de un  sistema de videovigilancia, hasta que Saliega –como si supiera que detrás de su esfuerzo hay decenas de personas que, tras muchos años de trabajo y preocupación, han conseguido que el programa de cría en cautividad del lince ibérico fuera una realidad - decidió mostrar al mundo a sus recién nacidos. Los sacó por un instante al exterior de la paridera y los volvió a meter una vez que los gritos de alegría y los abrazos se compartían entre todos los artífices de ese momento. Esta extraordinaria conducta de sacar unos minutos a los recién nacidos de la paridera para instantes después volverlos a introducir, no se ha vuelto a repetir en estos 10 años de reproducción en cautividad, lo que ensalza y le da un toque mágico  a aquél momento. Parece como si Saliega fuera conocedora de que aquél día era único y, como tal,  requería un comportamiento especial.

 

En la vida de Saliega y de cada uno de sus tres cachorros nacidos en 2005, se plasma la evolución y la historia de este programa de conservación. Hagamos un breve repaso de ella.

 

 La historia de Brecina finalizó de forma prematura a los 44 días de vida, momento en el que se detectó lo que hasta la fecha era un comportamiento completamente desconocido: las peleas entre hermanos de camada. A esa edad, los cachorros de lince apenas son una pequeña bola de pelo que acaban de aprender a desplazarse con torpeza, pero la intensidad de las agresiones es tan elevada que puede suponer la muerte de alguno de los cachorros. Esto es lo que le sucedió a Brecina, que falleció tras mantener continuas agresiones con Brezo en la noche del 11 de mayo de 2005. Triste episodio. Un jarro de agua fría después de la felicidad experimentada durante el primer mes de vida. Primer contratiempo que, lejos de frenar los ánimos, sirvió para aprender, mejorar y seguir creciendo. A día de hoy, todas las camadas de lince ibérico de  varios cachorros  -excepto la camada de la hembra Aura del año 2007-, han experimentado este periodo agresivo.

 

 La madre,  Saliega, se convirtió en el icono del programa. El instinto maternal tan marcado que mostró desde su primer parto la convirtieron en la hembra con mayor garantía reproductora en un momento clave para el programa, cuando la meta inicial era alcanzar la población objetivo (60 ejemplares reproductores, 30 machos y 30 hembras) con la mayor celeridad posible para asegurar el mantenimiento de la máxima diversidad genética de esta especie que estaba desapareciendo en estado silvestre. En 2014 Saliega finalizó su etapa reproductora tras siete campañas de cría exitosas. Entre otras muchas cosas, gracias a ella, se ha podido conocer  la peculiar fisiología reproductiva de esta especie de felino, que la convierten, junto a sus parientes cercanos los linces boreales, en especies únicas también desde el punto de vista reproductor. Si bien Saliega ya no aportará más cachorros al programa de cría, hoy continúa contribuyendo a la conservación del lince ibérico desde su instalación de exhibición en el Zoobotánico de Jerez de la Frontera a través de la sensibilización y concienciación social.

 Saliega y uno de sus cachorros

 Brezo, el único macho de la camada, fue víctima del episodio más dramático que ha sufrido este programa de conservación en sus 11 años de historia. La crisis de la Enfermedad Renal Crónica (ERC), un suceso que afectó en 2010 a más de la mitad de ejemplares que estaban alojados en los diferentes centros del programa de cría y que ha causado la baja de 17 de ellos. Sin duda, el momento más crítico de este programa de conservación. La investigación  simultánea de diferentes hipótesis causales y el trabajo coordinado de muchos especialistas permitió detectar la causa de esta fatídica etapa: un lote defectuoso del suplemento vitamínico que se suministraba para cubrir las posibles deficiencias nutricionales de especies mantenidas en cautividad, cuya composición venía alterada del orden de 25 a 30 veces por encima de las concentraciones indicadas por el fabricante. Brezo fue uno de los ejemplares que se vio afectado y falleció en 2012.

 

Brisa, la hembra más pequeña de esta primera camada de tres cachorros, ha cogido el testigo de su madre y continúa alojada en el centro de cría de El Acebuche como ejemplar reproductor. El pasado día 16 de marzo parió la que es ya su cuarta camada, dos hermosos cachorros de gran valor genético, que aún tienen los ojos cerrados y continúan recibiendo todos los cuidados y atenciones de su madre en el interior de una paridera del centro de cría. Si todo va según lo previsto, estos dos descendientes de Saliega, serán liberados al medio natural el próximo año. 

 

Así, la historia y destino de cada uno de los componentes de esta camada de Saliega nacida hace ya 10 años  reflejan la evolución de un programa de conservación cuyo comienzo fue difícil y que ha pasado por etapas críticas, pero cuyos resultados están cerca de compensar los esfuerzos realizados.

 

A partir de aquel 28 de marzo de 2005, todos los años se han vuelto a repetir entorno a esta fecha las noticias de la reproducción y el alumbramiento de los linces del programa de cría. La reproducción en cautividad de esta especie - exclusiva de la Península Ibérica y que tiene el lamentable galardón de estar catalogada como la única especie de felino del mundo en peligro crítico de extinción- ha sido un éxito gracias a la labor de mucha gente. La población cautiva actual la componen 111 individuos distribuidos entre cinco centros de cría repartidos por la península; se ha conseguido incrementar el objetivo inicial marcado de preservar un 80% de la diversidad genética existente de la especie y, a día de hoy, hay opciones de superar el 90%; Hasta la fecha en el programa de cría han nacido y salido adelante 183 cachorros, eso sin contabilizar aún a los que están naciendo este año 2015 en los diferentes centros, que ya son más de 40.

 Sali_Brisa_Brezo (Copiar)

En  2011 el programa de cría ya había logrado alcanzar la población  objetivo y daba comienzo la segunda etapa, proporcionar ejemplares para los programa de reintroducción. Ese mismo año comenzaron  las liberaciones de ejemplares nacidos en cautividad. A día de hoy, ya son 89 los animales que han sido soltados en las diferentes zonas de reintroducción que las administraciones involucradas en la conservación han preparado durante estos años siguiendo las directrices marcadas en la Estrategia Nacional de Conservación de este felino. Ahora sí está más cerca la que sin duda es la gran meta de este programa: contribuir a la recuperación de la especie en la Península Ibérica y su retorno a los montes de los que nunca debió de desaparecer.

 

 El programa de cría  ha sido un éxito, pero no se debe olvidar, como siempre ha remarcado la doctora Astrid Vargas - la que fue la primera directora  de este programa y principal artífice de los logros alcanzados- que se trata de una herramienta de conservación, una pieza más de un complejo puzle donde todas las piezas son fundamentales. Donde los máximos esfuerzos tienen que dirigirse a la conservación e inversión en el medio natural. Preservar y recuperar las poblaciones silvestres, ese es el único camino.